Comenzó a los 15 años como
modelo, pero ahora -a los 37- su vida está
más cerca de los sets de televisión, un mundo en el que
ha realizado
varias incursiones. De hecho, la entrevista con LUZ fue
realizada luego
de que Bárbara terminara de grabar un sketch junto a la
diva Susana
Giménez, para su nuevo ciclo. Asentada en la Argentina
después de
cuatro años de vivir en Madrid, conduce los micros de
Sedal sobre las tendencias de moda y belleza de otoño-invierno
2007.
¿Te sentís cómoda
en el rol de conductora?
En realidad, me definiría como una presentadora, ya que
el término
“conductora” me parece demasiado grande. Antes de este
trabajo como
presentadora de belleza, también asumí el mismo rol en
Disney Channel.
Primero fui la imagen del canal y luego la cara del ciclo
Disney Planet.
Esa experiencia fue realmente muy importante. Nos obligaba
a estar un
día en Londres, otro en Bahamas, otro en Misiones....
lo que me
posibilitó conocer el mundo al tiempo se trabaja cerca
de gente con una calidad humana y profesionalismo increíbles.
Y como si esto fuera poco, además llegamos a ganar un
Martín Fierro..
¿Dejaste el modelaje para siempre?
Esa veta de mi vida ya no la transito hace cerca de seis
años. Y se dio
gradualmente cuando me convocaron desde Disney. Claro
que cada paso
fue dándose de forma natural. Antes había participado
en un programa
de televisión conducido por Pinky, donde era la responsable
de la sección
“Cocina” y luego fui la conductora del programa Bunker,
sobre temas de
publicidad.
Y ahora, de vuelta al mundo fashion...
Sí, me encargo de presentar los micros de moda y belleza
de Sedal que
se produjeron para el relanzamiento de la línea “Ondas
irresistibles” y
muestran cómo las melenas onduladas son la tendencia de
la temporada.
¿Qué te hacés en el pelo?
Mi cabello tiene ondas naturales, así que me aplico baños
de crema y me
hago algunos reflejos esporádicos. También me gusta cortármelo
y
renovar mi look cada tanto.
¿Cómo tomaste la decisión de irte del país?
Fue por razones relacionadas con el trabajo de mi marido,
Gian.
Vivimos en Europa desde principios de 2002 y hasta el
2006. Sin
embargo, llegó un momento en que tuvimos que tomar una
decisión y
volvimos al país con toda la familia, conformada por mis
hijos: Gian
(13), Serena (10) y Francesca (8). Queríamos que los chicos
crecieran
acá.
¿Cómo fue el regreso a la Argentina?
Muy difícil; había que volver a “armar el nido” en el
país. Y encima,
como sabíamos que íbamos a vivir en una casa provisoria
hasta que pudiéramos instalarlos en nuestro hogar definitivo,
tuvimos depositadas
todas nuestras pertenencias en un container por cinco
meses. Al llegar
al país sólo tomamos algunos objetos “imprenscindibles”:
juguetes
para los chicos, la computadora, fotos, sábanas, toallas...
Y nos
empezamos a organizar con muy pocas cosas.
¿Pudiste valorar la experiencia de vivir “despojada”
de objetos
materiales?
Realmente todo este ir y venir fue una experiencia muy
enriquecedora.
Cuando te vas al exterior, uno lleva consigo lo que realmente
precisa:
los recuerdos, las vivencias y algunos objetos esenciales.
Ese es el
momento en el que te das cuenta que podés vivir con muy
pocas cosas.
¿Cómo cuidás tu figura?
Hago Pilates y yoga desde hace 5 años. Todo surgió cuando
conocí en
España a Eugenia Lavallén, una profesora que me tendió
una mano para conectarme con ese mundo. Fue como una luz
en el camino en ese
momento. Luego, esta compatriota se volvió a Buenos Aires
y se ha
convertido casi en mi guía espiritual, ya que sigo tomando
clases en
esta ciudad.
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